15 de junio de 1801
Un toro se escapa de la plaza de toros de Madrid extramuros y llega hasta La Muñoza
Relación
curiosa y verdadero romance que declara el lance sucedido en la Plaza de los
toros extramuros de Madrid en el día 15 de junio de 1801 con el toro que se
escapó y paseo las calles y parajes que señala este romance hasta llegar a La
Muñoza
A la gente
más discreta
el juicio más bien formado,
quiero contarle la historia,
del toro que se ha escapado,
en la corrida que se hizo
el día 15 de
junio
de este
presente año.
El lance fue
de este modo
( si en algo
yo no me engaño)
salió el guarro del toril
lo llaman
los de a caballo,
arremetió como fiero
y los golpes aguantando,
bramaba con el dolor
a todas partes mirando.
Hace la seña
el clarín
y salieron de contado,
los de a pie
con banderillas
y al
pescuezo le pegaron,
enfurecido de
todo
viéndose tan
acosado,
sin esperar que le ayuden
al tendido
fue de un salto,
paseándose
por ´él,
a todas fue incomodando
guarros en el encontraba
y aún los
que estaban mirando,
aquí fue la confusión
el griterío y
los llantos
pasmados todos
de miedo
en los
calzones se mearon
si no hicieron lo demás,
que no
quiero ser tan claro,
los que pasaron por ello,
mejor podrán
explicarlo
uno buscaba
el sombrero ,
otros la
capa y el palo,
las mujeres
la marmita ,
y la caja el
Currutaco.
Al fin se
arrojó en el suelo
y entre
puertas se ha quedado,
los alguaciles de Cortes,
que allí
estaban a caballo
de que lo
vieron encima,
todos se quedan pasmados.
Unos salen a
la plaza
con la pértiga
colgando,
otros
quedaron allí
como el
conejo amagados,
La Centinela
que había
viéndose tan
apretado,
le abrió la
puerta ligero
sin pedir
licencia al cabo.
Salió con este permiso
de la plaza
a campo vado,
sorprendiendo
a los que había
por afuera paseando.
Se movió
otra gritería
y asombrando
los caballos
los dragones
que había
muchos de
ellos escaparon,
entre coches
y calesas
les iba el
toro empujando
y corrían por todas partes
tanto el cojo
como el sano,
sin
preguntarle los guardias
si llevaban contrabando.
Pasó la
puerta Alcalá,
a pasear por
el Prado
lo que
ejecuto muy pronto
como no
encontró embarazo,
iba barriendo el salón
que al parecer era aseado,
pensó en
pasear la Corte
y llegó el
Espíritu Santo
dónde
encontró un pobrecito
en una silla
sentado,
para
pedirles limosna
a los que
bajan al Prado,
el tonto del
bote es este,
que me es preciso nombrarlo,
su inocencia lo liberó,
porque al no
haber sido así
y que Dios hizo un milagro,
allí hubiera
perecido,
pues el toro
se ha parado
y estuvo viendo la ropa
su cabeza,
pies y manos,
dando después un bufido
pasó debajo
del Arco
esperó en la
calle de León
por
Cantarranas abajo
pues un poco
la del Niño
porque la
encontró inmediato,
paso por Las
Trinitarias,
la de las Huertas
de paso
subió por la
Costamillas
hacia los Desamparados,
para tomar la de Atocha
que la
siguió el agua abajo,
cruzó por el
hospital
sin hacerle
a nadie daño,
cierran la
Puerta de Atocha
los que
había del resguardo
como no
encontró salida
que era lo
que iba buscando,
fue a ver si
en la campanilla
el guarda le
daba paso,
aquí encontró dos mujeres
en la
escalera espulgando
y sin
meterse con ellas
por encima
le ha saltado
el guarda
que estaba fuera
en una silla
sentado,
sin decirle
dónde iba,
ni vuelvase
atrás hermano,
antes hizo que dormía
para dejar
libre el paso.
Cuando se
vio ya fuera
reconociendo aquel campo,
hete aquí
que los seguían
los toreros de a caballo,
con las
picas sin casquillo
por si
pueden alcanzarlo,
para
volverlo a la plaza
o conducirlo
al ganado
pero cuando vió él
que lo
tenían acosando,
tomó el
camino a Vallecas
dejando a
todos burlado,
y se subió a
La Muñoza.
Dejemoslo
que iba largo
y es
disparate seguirlo
que él se
volverá al ganado
a la corrida
que viene
si acaso
piensan matarlo,
daremos
segundo aviso
de todo lo
que ha pasado.
En este pide
perdón
el autor que
lo ha sacado
de las
faltas que estuviesen
y el
discreto haya notado.






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