La Comunidad de Madrid da un paso más en la lucha por detener al coronavirus. El Gobierno regional va a permitir a algunas farmacias la realización del test de antígenos a partir de la semana que viene.
Habrá dos maneras de hacerlo, como ha informado el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero: «Se realizarán en un circuito acotado dentro del local o que las farmacias que opten por hacer las pruebas cuando cierren al público». En cualquier caso, se harán en una zona específica que «se desinfectará después de cada prueba». La finalidad, ha dicho el consejero, es «dar continuidad a la estrategia de test masivos en nuestra región». La población de los cribados será determinada por el Gobierno regional y se recabarán los datos que sean precisos para trasladarlos a la Dirección General de Salud Pública.
Se trata de un primer paso, englobado en una estrategia en varias fases, de cara a permitir los autotest como sistema de control epidemiológico en un periodo breve, algo que junto a las futuras campañas de vacunación debería empezar a poner una barrera real al avance de la pandemia. Este plan ha sido desarrollado el viceconsejero de Sanidad de Ciudadanos, José María Anton.
De hecho, la consejería de Sanidad ya estudia la posible implantación de autotest de saliva, como el desarrollado en el Hospital Carlos III, para determinar los casos de Covid. Los autodiagnósticos son un paso más allá de los test de antígenos, «la siguiente evolución», en palabras del consejero Enrique Ruiz Escudero.
La Universidad Autónoma de Madrid trabaja desde finales de octubre en un ensayo clínico de estos test de saliva diseñados por investigadores del Hospital Carlos III-La Paz. En la presentación de dicho ensayo estuvieron el vicepresidente Ignacio Aguado y el consejero de Universidades e Investigación, Eduardo Sicilia.
Según los datos recabados hasta ahora por sus responsables, estiman «una sensibilidad en torno al 98 por ciento, y especificidad por encima del 95 por ciento», señala el doctor Pablo Castán, asesor técnico de Medusa-19, con la ventaja de poder realizarlo en formato autotest. La empresa británica que financia el proyecto va a someter a un doble escrutinio junto con el National Health Service del Reino Unido los datos obtenidos en dicho estudio.
Sus promotores plantean una estrategia que consista en probar los test de saliva en grupos importantes de población. En función de los resultados que se obtengan, podría resultar necesario efectuar después a las personas o bien test de antígenos o PCR.
De este modo, se produciría un solapamiento de diferentes pruebas para la detección del Covid-19. El primer paso sería un control general mediante autotest de saliva, que es la prueba que debería guiar la estrategia por ser más fácil de ejecutar y por su capacidad de identificación del coronavirus en fases tempranas.
Este autotest utiliza una muestra de saliva, donde los anticuerpos alcanzan una mayor concentración que en la sangre durante las fases tempranas de la infección. En función del resultado que diera este autodiagnóstico, se prescribirían otro tipo de pruebas, como las de antígenos o PCR en los casos necesarios.
Aunque a la idea aún le queda recorrido, el consejero de Sanidad reconocía la oportunidad de este tipo de autodiagnósticos para los que, eso sí, habría que «capacitar desde el punto de vista tecnológico» a la población. Como se hace en Alemania, por ejemplo, donde a través de una aplicación, la foto y el DNI de la persona que se realiza el autotest de saliva, el resultado del mismo queda reflejado y recogido por las autoridades sanitarias.
A partir del lunes, el Gobierno regional recibirá los resultados del doble ensayo, el de la Autónoma y el realizado entre el personal interno en el Hospital La Paz. Será el paso preliminar para obtener la validación como test de control general y su posterior traslado a los puntos de suministro, que serán las farmacias también.
Según los datos recabados hasta ahora por sus responsables, estiman «una sensibilidad en torno al 98 por ciento, y especificidad por encima del 95 por ciento», señala el doctor Pablo Castán, asesor técnico de Medusa-19, con la ventaja de poder realizarlo en formato autotest. La empresa británica que financia el proyecto va a someter a un doble escrutinio junto con el National Health Service del Reino Unido los datos obtenidos en dicho estudio.
Sus promotores plantean una estrategia que consista en probar los test de saliva en grupos importantes de población. En función de los resultados que se obtengan, podría resultar necesario efectuar después a las personas o bien test de antígenos o PCR.
De este modo, se produciría un solapamiento de diferentes pruebas para la detección del Covid-19. El primer paso sería un control general mediante autotest de saliva, que es la prueba que debería guiar la estrategia por ser más fácil de ejecutar y por su capacidad de identificación del coronavirus en fases tempranas.
Este autotest utiliza una muestra de saliva, donde los anticuerpos alcanzan una mayor concentración que en la sangre durante las fases tempranas de la infección. En función del resultado que diera este autodiagnóstico, se prescribirían otro tipo de pruebas, como las de antígenos o PCR en los casos necesarios.
Aunque a la idea aún le queda recorrido, el consejero de Sanidad reconocía la oportunidad de este tipo de autodiagnósticos para los que, eso sí, habría que «capacitar desde el punto de vista tecnológico» a la población. Como se hace en Alemania, por ejemplo, donde a través de una aplicación, la foto y el DNI de la persona que se realiza el autotest de saliva, el resultado del mismo queda reflejado y recogido por las autoridades sanitarias.
A partir del lunes, el Gobierno regional recibirá los resultados del doble ensayo, el de la Autónoma y el realizado entre el personal interno en el Hospital La Paz. Será el paso preliminar para obtener la validación como test de control general y su posterior traslado a los puntos de suministro, que serán las farmacias también.

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