
"Nunca divorcio, nunca algo similar. No pensamos en eso", decía Waldramina, que aseguraba tener el secreto para que un matrimonio dure eternamente: "Hablar con la verdad. No mientas, porque las mentiras pueden perder el mundo".
El matrimonio de Julio y Waldramina tiene aún más mérito al saber que cuando se casaron, en 1941, lo hicieron en secreto, ya que ninguna de las dos familias aprobaba la unión. Hoy, sus cuatro hijos con vida, 11 nietos, 21 bisnietos y nueve tataranietos aplauden un amor tan grande como la familia que crearon. Felicidades, ¡Y a por más!
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