Asalto a la Casa del Administrador
Los asesinos entraron al caer la noche
El asalto tuvo lugar el día 6 de febrero de 1828 en la Casa de la Administración. El administrador se encontraba en esos momentos realizando una visita oficial al Real Sitio de Aranjuez, por lo que el rey ordena el nombramiento de Francisco Javier de Ojeda, juez asesor general de la Real Casa y Patrimonio, para realizar las primeras averiguaciones.
Francisco Javier de Ojeda, acompañado por un escribano de la Real Cámara, partió del Palacio Real a las tres y media de la tarde del día siguiente del suceso, llegando al Real Sitio al anochecer. En la Casa de la Administración encontraron los cuerpos sin vida de dos hombres con diferentes heridas causada por armas de fuego. Los asesinados eran Julian de Burgos, oficial primero de labor y Juan Seco, criado. Además estaban heridos el portero, Ramón Francas y Marcos Merino, oficial segundo de labor.
El juez tomó declaración al portero que dijo que la puerta estaba cerrada con cerrojo y que él estaba rezando el rosario con su mujer cuando oyó golpes en la puerta. Preguntó quien llamaba y le contestó una voz que eran los mozos que normalmente llegaban sobre esa hora, aproximadamente a las ocho de la noche, una vez terminadas sus tareas en el campo. Al abrir la puerta le cogieron dos hombres y le pusieron una pistola apuntando· a la garganta y una escopeta apuntando al pecho, obligándole a tumbarse boca abajo. En ese momento entraron más hombres, entre diez y doce, y subieron al piso superior de la Casa de la Administración. Se oyeron unos tiros y le metieron en un cuarto con un hombre para vigilarle que le amenazó con matarle si no revelaba donde estaban los .caudales de la Administración.
De igual modo, se tomó declaración a Cándida de las Heras que estaba en el momento del asalto haciendo calceta en una pieza inmediata a la cocina. Dijo que oyó un tiro y asustada se dirigió a un despacho donde encontró a su amo en el suelo pidiendo auxilio. Al entrar en la estancia, uno de los ladrones le dio un golpe y cayó al suelo al lado de su amo, más tarde, arrastrándose consiguió llegar al patio donde pudo oir fuertes golpes y tiros.
Durante los días siguientes Francisco Javier de Ojeda siguió tomando declaración a los testigos, hasta la llegada el día 10 de febrero del administrador, Zacarías García Bueno que continuó con la ejecución del sumario, de acuerdo con el desarrollo de sus funciones.
Pasaron varios meses sin que las diligencias practicadas llevaran a ningún resultado. Fue la casualidad la que ayudó a·desentrañar el misterio.

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