Aunque hemos contado cómo comenzó la semana crítica de la línea 7b, la semana en la que se cerró la estación Hospital del Henares, es difícil encontrar una explicación a la falta de información.
El día 3 de febrero se produce una reunión entre Angeles, Angel Garrido, Consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid y Angel Viveros, alcalde de Coslada y no se comenta nada del estado de la estación del Henares.
El día 4 de febrero por la mañana se habla de una hoja de ruta para abordar las soluciones de la línea 7b, incluso se afirma que se abordarán las reparaciones de las estaciones. Unos meses atrás, se había anunciado una partida de un millón de euros para reparar estaciones de metro. Por la tarde, se convoca una reunión urgente en la Consejería de Transportes y ahí se decide el cierre de la estación Hospital del Henares, a las 21,30 horas Metro informa por twitter y las agencias de información reciben un comunicado informando del cierre inmediato desde el 5 de febrero a las seis horas.
A las 23,30 horas se informa al alcalde de Coslada por teléfono y posteriormente al alcalde de San Fernando de Henares desde la Viceconsejería de Transportes del cierre de la Estación.
Cierto es, que en esa reunión se leyó un informe que hablaba de las deficiencias en la estación, pero la decisión improvisada y en especial la falta de transparencia, cerrando la estación a cal y canto, hace sospechar que hubo desprendimientos. La prudencia puede a veces recomendar no alarmar a la población, pero los vecinos están curados de espantos y ya nada les alarmaría, máxime cuando en esa zona no hay viviendas.
Después de la visita de la inspección de trabajo el 10 de junio de 2019, ya se conocían muchas deficiencias denunciadas por el sindicato Solidaridad Obrera. Deficiencias que no se abordaron en el periodo de reparación del único ascensor que funcionaba y que estuvo averiado 5 meses.
Las primeras pistas de que se iba a reparar la estación Hospital del Henares las dio el Consejero de Transportes, Angel Garrido, en su comparecencia el 5 de diciembre en la Asamblea de Madrid, pero se equivocó y mencionó obras en la estación Henares, aunque entendíamos que era un error, porque en esta estación no conocíamos incidencias.
Sí habló de la reparación del segundo ascensor del Hospital del Henares.
-También, por parte de Metro de Madrid se va a acometer la preparación de pliegos para la licitación del Proyecto de reparación de la estación del Henares"
Algunos vecinos siguen confiando en las promesas que Angel Garrido hizo en la Asamblea de Madrid el 5 de diciembre de 2019, por eso no se entiende, que siendo la más alta autoridad que estuvo en la reunión en la que se decidió el cierre de la estación Hospital del Henares, no quiera dar la información y explicar los verdaderos motivos del cierre.
Si Garrido no facilita información, tendrá que ofrecerla la Presidenta, Isabel Díaz Ayuso o el Vicepresidente, Ignacio Aguado, es de sentido común. Si al final, se van a conocer las razones, es difícil entender cómo no se dan las explicaciones desde un primer momento.
De nuevo la línea 7 ha dado problemas a sus usuarios. Y a los responsables de Metro. Es la cuarta vez, desde que se puso en marcha ese tramo en 2008 -ese año llegó a la última estación, Hospital del Henares-, en que se hace necesario cerrar algunas de las estaciones durante varios meses por problemas en el suelo. Metro decidió este miércoles el cierre de esta del Hospital del Henares -que utilizan 1.800 personas al día-, y lo hizo el mismo día en que le llegó la recomendación de un informe de técnicos que analizaron la estructura de la estación. Su consejera-delegada, Silvia Roldán, asegura a Ep que se hizo «como medida preventiva» y que «en ningún caso se ha puesto en riesgo a los usuarios o los trabajadores de Metro».
Suelo con sales
La línea 7 en su tramo oeste se ha convertido en un eterno día de la marmota, donde los problemas se reproducen una y otra vez. Convirtiendo, de paso, estos kilómetros de túnel en un agujero negro que se traga millones de euros sin que parezca encontrarse la solución.
Durante estos últimos doce años, la línea ha estado cerrada en esta parte en cuatro ocasiones: primero, el 2014, durante tres meses, por obras de consolidación que costaron 2,4 millones de euros. Posteriormente, en noviembre de 2015 volvió a cerrarse y se mantuvo así durante un año. Más adelante, en junio de 2018, se cerró de nuevo hasta septiembre. Y esta misma semana ha vuelto a decretarse su cierre, además con carácter de urgencia y en cuestión de horas: a las once y media de la noche se avisó del cierre, que se podría prolongar, según calculan, unos 12 meses.
El problema parece venir de la composición del suelo en la zona este de la línea 7: un terreno rico en sales que tienden a disolverse con el agua, lo que provoca concavidades. En todas las ocasiones en que se han realizado obras, se han llevado a cabo tareas de consolidación del terreno e impermeabilización.
Monitorización
Según explicó la consejera-delegada de Metro, la monitorización de la estación y de otras de la misma línea se centra por un lado en la estructura, y por otro en los elementos de funcionamiento de la misma: revestimientos de pasillos, bóvedas de las estaciones, etcétera. En la estructura «no se ha visto ningún problema», pero sin embargo, sí los han localizado en el segundo criterio, donde sí han encontrado «determinado parámetro que se ha salido de ese nivel de seguridad».
La previsión es que los trabajos duren unos 12 meses, aunque desde la compañía intentarán agilizar los tiempos al máximo. Roldán quiso aclarar que «en ningún caso se ha puesto en riesgo a los usuarios o lso trabajadores de Metro», dado que son precisamente los mecanismos de control de la seguridad que tienen establecidos los que evitan riesgos y detectan disfunciones.
Se ha puesto en servicio un autobús lanzadera cada 15 minutos que conectará la estación de Hospital del Henares con la de Henares, que es la siguiente de la línea 7B de Metro.
Se ha contratado la asistencia técnica para analizar datos disponibles sobre el comportamiento geológico-geotécnico del suelo atravesado por la línea 7B
La consejería de Transportes, Movilidad e Infraestructuras, ya ha contratado la asistencia técnica para recopilar y analizar los datos disponibles sobre el comportamiento geológico-geotécnico del suelo atravesado por la línea 7B, a su paso por Coslada y San Fernando de Henares. La inspección se iniciará en la calle de La Presa (San Fernando de Henares), informan fuentes de la compañía. El contrato es por 6 meses, y tiene un coste de 635.000 euros.
Este estudio incluye una recopilación, estudios y análisis de la documentación existente; el estudio de movimientos del terreno, con análisis de la situación previa a las obras, durante las obras y una vez puesta la línea en servicio; trabajos de cartografía, diseño de campaña geotécnica y de auscultación; la realización de una nueva campaña geotécnica; y un nuevo estudio geológico-geotécnico e hidrológico.
En función de los datos obtenidos, se hará un análisis de daños en estructuras y su vinculación con la línea 7B. Posteriormente, en caso de ser necesario, se redactarán los proyectos de reparación de las viviendas, añaden las mismas fuentes.

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