Se desconoce cuándo
volverá a estar operativo.
Aún no se ha
conseguido estabilizar el suelo a base de inyecciones de mortero y el desvío de
agua al acuífero.
Se trabaja a destajo
desde noviembre en solo dos turnos para tratar de dar una solución definitiva a
los problemas estructurales que sufre un tramo de la línea 7 de Metro, entre La
Rambla y Hospital del Henares, por culpa de la complicada situación geológica
del terreno, que provocan que el túnel esté cediendo poco a poco. Las vías
habían cedido 4 cms. en el momento de comenzar las obras.
Es la enésima obra
desde su apertura en 2007. El 18 de noviembre de 2015, la Comunidad de
Madrid clausuró Metro Este, la ampliación de la línea 7 del ferrocarril
metropolitano, para terminar de acometer una rehabilitación integral del túnel.
Los trabajos están en
marcha desde julio (estudio del comportamiento geológico e hidrológico de la
zona e intervención de emergencia; se han invertido 3,1 millones y está
previsto que el estudio se complete en 14 meses) pero con las horas
nocturnas no es suficiente para solucionar el problema.
La última
rehabilitación se realizó en el año 2011, detectándose problemas en el mes de
abril y retrasándose el problema hasta después de las elecciones municipales de
mayo.
Al parecer, existe un punto crítico en la vía que une las
estaciones de Jarama y San Fernando, junto a un pozo de ventilación y
bombeo (situado en las proximidades de las calles Rafael Alberti, Paco Olavide
y Francisco Sabatini de San Fernando de Henares). Allí, el tramo de vía
cedía hasta entonces dos milímetros por semana y ponía en riesgo de
descarrilamiento a los trenes de Metro.
Se han
impermeabilizado el túnel, la ventilación y las dovelas, pero el problema
permanece. Las aguas subterráneas de la zona afectan a la composición irregular
del terreno yesífero del ámbito, disolviendo algunas de las sales que
configuran el suelo.
La solución pasa por consolidar definitivamente el túnel y cerrarle el paso al agua. Son los objetivos en los que trabajan los técnicos contratados por la Consejería. "Estamos inyectando mortero desde el interior del túnel a unos nueve o diez metros de profundidad para que se cree una especie de 'patas' -micropilotes- que apoyen el túnel sobre una capa de arcillas ubicada a 52 metros de profundidad", explica José Trigueros, director general de Infraestructuras de la Comunidad de Madrid. No es la única acción que está llevando a cabo el Ejecutivo regional para que el problema se solvente de una vez por todas. También se están embalsando bolsas de agua en el ámbito para evitar que entre agua de distinta composición y disuelva las halitas -sales- que sustentan el túnel. Asimismo, se reinyecta el líquido elemento en el acuífero y se inyecta en todo el terreno mortero desde la superficie para consolidar el terreno cerca de los edificios más cercanos, a pesar de que desde la Consejería de Transportes aseguran que no está demostrado aún que los problemas del túnel tengan que ver con los graves perjuicios estructurales que están sufriendo los edificios de la zona.
Al menos, parece, según datos de la Consejería, que se está trabajando para estabilizar el suelo. Si antes la tendencia era a bajar un milímetro cada tres días, ahora es cada quince. "No se pueden dar plazos de apertura porque se está comprobando cada acción para ver cómo reacciona el terreno para estar lo más seguros posible de que se están dando pasos en la buena dirección. De momento, no se han detectado problemas que pongan en peligro la zona", afirmó Trigueros.
La plataforma
Ciudadana Afectados por el Metro de San Fernando de Henares ha acordado la recogida de
firmas para que los servicios que se prestaban en los edificios del Complejo El
Pilar, vuelvan a estar operativos.
Fuente: Madridiario

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