No es cierto que exista esa palabra que hemos inventado, consumovirus, pero el miedo es libre y hoy ha habido mucho miedo, lo hemos visto y hemos escuchado las conversaciones en los hipermercados.
Hemos visto escasez de carne y pescado congelados, papel higiénico, patatas, huevos, legumbres embutidos, carne de pollo, lejía, amoniaco, aceite, leche, bollería, etc.
Hemos visto carros acumulados para enviar al domicilio cargados de alimentos.
En el supermercado pequeño o de barrio, no faltaban los productos esenciales.
Esta locura por cargar los carros es fruto del miedo a estar encerrados en casa durante quince días, en una cuarentena, pero con un tiempo caluroso los parques y áreas infantiles estaban llenas de niños.
La preocupación del primer día de cierre de los colegios, es dónde van a comer los niños de esas familias con pocos recursos que hasta ahora lo hacían en el comedor escolar, o esos mayores que recibían la comida en casa.
Cómo se va a soportar esos quince días sin esos medios que prestan los servicios municipales, si había brecha social, ahora con el distanciamiento social se creará un nuevo brote de pobreza.
No son unas vacaciones, hay que tomar conciencia, se aproxima una epidemia y hay que hacer todo lo posible por combatirla. Se gripa con esta crisis la tranquilidad y la situación económica de muchos vecinos.








Uff
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