Daniel Mateescu había sentenciado a su mujer con un mensaje en facebook, unos días antes de asestarla dos puñaladas en el pecho:
"Busca tu media naranja que te ame, no media cebolla que te haga llorar, ni medio limón que te amargue la vida".
En la casa dos hijos menores, un niño y una niña fueron los únitocs testigos del asesinato.
Después Daniel telefoneaba al servicio de emergencias 112 para contar el homicidio.
Contra este tipo de actitudes los vecinos de San Fernando de Henares salieron a la calle a manifestar su repulsa por este execrable crimen.

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