“Está todo parado”. “No hay novedad”. Así responden en el Ayuntamiento de Alcalá de
Henares y en la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid cuando
se les pregunta por el futuro de las 230.000 toneladas de residuos que generan cada año los vecinos del este de la
región.
El
problema es que, sin solución a la vista y con la amenaza electoral cernida
sobre la Comunidad de Madrid, el tiempo empieza a agotarse: en septiembre, el
vertedero de Alcalá de Henares, que ahora acoge la basura de los 31 municipios
del este, colmatará. Su ‘heredero’ será la nueva planta de tratamiento de Loeches: más moderna, más ecofriendly, más eficiente... pero que, prevista su puesta en
marcha para junio de 2020, no llegará a tiempo para dar el relevo al viejo
vertedero. Se necesita, por tanto, una medida transitoria que pasa por la capacidad de la Mancomunidad del Este y de la Comunidad de Madrid para negociar un
destino provisional que acepte acoger esos residuos.
Sin
embargo, con un Gobierno regional en funciones y un verano atípico en lo
político, la situación no se mueve, según confirman a este digital fuentes del
Consistorio alcaíno. Por su parte, desde Medio Ambiente insisten en que “es competencia de la Mancomunidad”.
Tiras, aflojas y tiempo añadido
No es la
primera vez que este asunto genera tiranteces entre la Administración regional
y el ente local del municipio. La última, a principios de año, se saldó con un balón de oxígeno–o un parche, según se mire- al enquistado conflicto: el Gobierno
regional dio un ultimátum a la Mancomunidad para que estudiara y argumentara
alternativas viables; el representante de los 31 municipios y alcalde de Alcalá
de Henares, Javier Rodríguez Palacios, estalló entonces en críticas contra el
departamento dirigido por Carlos Izquierdo, al considerar que la última palabra en cuanto a gestión de residuos es
de la Comunidad.
Al final,
un informe técnico de la Consejería amplió la vida útil del quinto –y último-
vaso del vertedero, que ya no colmataría en abril sino en septiembre. Un
recálculo que la Mancomunidad calificó de “triquiñuela” para llevarse el problema lejos de las elecciones
del 26 de mayo y que podría, no obstante, volver a emerger en pleno periodo
electoral, si Isabel Díaz Ayuso no logra poner de acuerdo a sus socios
necesarios, PP y Cs, para ser investida presidenta regional antes de 10 del
septiembre.
Valdemingómez, la opción más probable
La
posibilidad de llevar los residuos del este al vertedero de Valdemingómez, en Madrid, es la primera que se puso encima de la
mesa. Sin embargo, y a pesar de que la Comunidad presionó en distintas ocasiones al Consistorio madrileño, el Gobierno de Manuela
Carmena y el Área de Medio Ambiente dirigido por Inés Sabanés rechazaron por
activa y por pasiva erigirse como solución.
Ahora,
con el cambio de signo político del Ayuntamiento, puede que el Ejecutivo
de José Luis Martínez-Almeida se muestre más favorable a escuchar la propuesta de la Comunidad,
aunque, por el momento, no hay comunicación al respecto, según fuentes del Gobierno municipal.
Este
mismo lunes, la exdelegada de Medio Ambiente, Inés Sabanés, preguntaba al nuevo
responsable, Borja Carabante, en la
Comisión del ramo sobre los planes de Área para Valdemingómez en los próximos
cuatro años, después de que el anterior equipo sugiriera 2025 como fecha de
cierre del vertedero. El Gobierno de Almeida, que ha revertido algunas de las
medidas estrella de sus predecesores en Medio Ambiente y Movilidad, ha pedido
tiempo porque, ha defendido Carabante, el asunto "requiere un análisis
sosegado, de expertos".
Mientras
los nuevos –o aún en ciernes- Gobiernos aterrizan, el vertedero de Alcalá
agoniza. En el horizonte, un mes y medio –agosto mediante- para buscar una
solución que logre poner de acuerdo a las partes y pueda resolver durante el
próximo año la gestión de los residuos de los 700.000 vecinos de las localidades del este de la región. Las
situación entra ya en tiempo de descuento.

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